Fragmentar para crear

Una línea huérfana parece aislada y sin contexto, pero junto con otras crea piezas armónicas que tienen valor por sí mismas; es esta globalidad formal presente en las obras de Andrea Siervo la que incorpora el espacio del espectador y su desplazamiento frente a la obra. Líneas generadoras de luces y reflejos, que se completan con la presencia del que mira, y que en su recorrido flexibiliza lúdicamente la obra, para descubrir que la repetición es un espacio lleno de posibilidades.
 

Andrea utiliza líneas de fuerza y tensión que dictan las leyes del campo perceptivo a las que se ciñen las formas, líneas, colores y espacios, creando una relación dinámica que los transforma en fuerzas perceptuales. Sus obras son una fusión de técnicas y gestos en los que se pueden apreciar influencias de su formación como arquitecto: Capas y capas de material fragmentado, de una praxis sin principio ni fin, se sienten como una superposición de tiempos y de espacios que nos invitan al movimiento.

De la práctica fragmentada y repetitiva de Andrea, se desprende un sentido de totalidad que parece presente también en los agujeros de una realidad cada vez más inestable y cinética, un discurso estético que se sitúa en lo fragmentario para coexistir con un nuevo sentido de totalidad, uno fluido, cambiante, conexo y abierto.
 

Fragmentar para crear es el punto de partida de la artista quien parece proponer con cada una de sus
obras que el todo fuese algo más y distinto de la suma de sus partes.

Texto: Maria Bilbao-Herrera